Avellana cruda con cáscara
La avellana cruda con cáscara es un fruto seco natural que conserva todo su sabor y frescura gracias a su envoltura protectora. Ideal para consumir como snack o abrir en casa para añadir a todo tipo de recetas. Su cáscara permite mantener la textura crujiente y el aroma característico intactos.
Este fruto seco aporta grasas saludables, proteínas y fibra, siendo perfecto para dietas equilibradas, y su formato tradicional ofrece una experiencia más auténtica y natural en cada bocado.
Origen: España
La avellana cruda con cáscara es el fruto recolectado directemente del avellano presentado en su estado más puro y original. Cada pieza mantiene su robusta corteza exterior leñosa y protectora de color marrón cobrizo, la cual resguarda la semilla interior de forma totalmente hermética contra los factores ambientales. Al no haber sido sometida a ningún proceso térmico de tostado, secado artificial ni adición de aditivos, es un producto 100% natural.
Al romper la cáscara, el grano interior se descubre su fina piel y una carne de color marfil de textura firme, tersa y con la humedad óptima del fruto seco. Su sabor es sutil, suavemente dulce y con los matices vegetales y lácteos más genuinos de la avellana.
Perfil nutricional:
- Conservación de nutrientes óptima: la cáscara actúa como un envase natural, protegiendo los ácidos grasos insaturados (ácido oleico) de la degradación.
- Proteína y fibra natural: la semilla interior concentra un aporte natural de proteínas de origen vegetal y un alto contenido de fibra dietética.
- Minerales y vitaminas: al no estar expuesta al aire ni al calor, mantiene intactos sus micronutrientes como la vitamina E, vitaminas del grupo B, manganeso, magnesio, fósforo y cobre.
Usos y aplicaciones en la cocina:
- Aperitivo: ideal para degustar al momento utilizando un cascanueces tradicional, manteniendo el ritual de pelar el fruto seco al instante, lo que garantiza la máxima frescura y previene el consumo acelerado.
- Tostado casero: permite retirar la cáscara en casa y hornear o tostar los granos al gusto, controlando con total precisión el nivel de calor y el punto crujiente deseado.
- Repostería y panadería: una vez pelada, es perfecta para machacar o moler de inmediato para la elaboración de turrones, masas de bizcocho, galletas o los tradicionales carquinyolis.
- Decoración y centros de mesa: su estética rústica y natural la convierte en un elemento muy utilizado para la ornamentación de mesas, cestas de otoño o boles de frutos secos tradicionales durante el invierno.
Aunque la cáscara proporciona una buena protección frente a la luz y la oxidación, la avellana sigue siendo sensible a las humedades y a los insectos. Para mantener sus cualidades organolépticas en perfecto estado durante meses, es indispensable almacenar el producto en un lugar fresco, seco, bien aireado y alejado de fuentes de calor o de humedad ambiental. Se aconseja cerrar el envase tras su apertura así como en épocas de calor conservarlo en el frigorífico.
Este producto es apto para veganos, vegetarianos y personas celíacas.
Información nutricional por 100 g
- Valor energético: 579 Kcal/2439 kJ
- Grasas: 49,3 g
- de las cuales saturadas: 3,8 g
- Hidratos de carbono: 21,5 g
- de los cuales azúcares: 4,3 g
- Fibra alimentaria: 12,5 g
- Proteínas: 21,1 g
- Sal: 0 g
Fecha de consumo preferente
12 meses
Avellanas.
Cacahuete, frutos de cáscara y derivados.